Control de Esfínteres
Estare abordando el tema de el control de esfínteres o aprendizaje de “ir al baño” que es el proceso por el cual se enseña a los niños a controlar la vejiga y los intestinos.
¿A qué edad se empieza?
La mayoría de los niños pueden ser entrenados para controlar sus intestinos entre los 2 y los 3 años de edad y entre los 3 y los 4 años de edad para controlar la vejiga. A los 5 años, la mayoría de los niños son capaces de controlar su vejiga durante el día (llamada continencia urinaria diurna) y gestionar todos los aspectos relacionados con vestirse, desvestirse, orinar o defecar, limpieza, lavado y lavado de manos.
El reconocimiento de las señales que indican que el niño está preparado es clave para iniciar la enseñanza del control de los esfínteres. Estas señales se producen cuando el niño tiene períodos secos que duran varias horas quiere ser cambiado cuando está mojado o sucio muestra interés por sentarse en un orinal o en el inodoro y muestra signos de estar preparado para orinar o defecar puede colocar las cosas donde deben estar y puede seguir órdenes simples por lo general, los niños pueden empezar a aprender entre las edades de 18 y 24 meses.
A pesar de estar preparados físicamente para usar el baño, algunos niños pueden no estar preparados emocionalmente.
Para evitar una larga lucha por ir al baño, lo mejor es esperar hasta que los niños muestren disposición emocional, cuando están listos, ellos mismos piden ayuda en el baño o van por su cuenta al orinal.
¿Cuáles estrategias se pueden implementar para guiar el control de esfínteres?
Aliente a su niño a que le diga si necesita ir al baño. Enséñele las palabras adecuadas que debe usar. Vístalo con prendas que sean fáciles de quitar, por ejemplo, ropa con elásticos o abrojos Velcro en lugar de usar overoles con botones y cremalleras.
Asegúrese de que la bacinilla esté en una posición en que a su niño le resulte fácil subirse a ella. Asegúrese de que su niño tenga un buen apoyo en los pies.
Aliente a su niño a que le avise cuando necesita ir al baño. Felicítelo por avisarle, incluso si ocurre un accidente camino a la bacinilla. No lo castigue ni amenace con castigarlo. El aliento y el apoyo motivarán a su niño a seguir intentando y a dar el siguiente paso.
Opinión:
El control de esfínteres es un hito crucial en el desarrollo infantil que marca la transición de la dependencia total a una mayor autonomía. Es importante abordarlo con paciencia y apoyo, reconociendo que cada niño tiene su propio ritmo. Fomentar un ambiente seguro y alentador puede ayudar a los niños a sentirse cómodos y seguros mientras adquieren esta habilidad.
Bibliografía:
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