Objeto transicional


 Objeto Transicional


Esteves, E. (2028)
Es habitual que los bebés sientan especial cariño por un objeto en particular al que se encuentran muy aferrados. Es el llamado objeto transicional, también conocido como objeto de consuelo u objeto de apego. 


Puede ser un muñeco, un peluche, un osito, una mantita, un camisón, una almohadita, una sábana, un cojín, un chupete, etc5 Generalmente, es un objeto de textura suave, lo que nos recuerda la teoría de la madre suave, que habla de la necesidad innata de las crías de apegarse a un objeto suave para sentirse protegidos.

El objeto transicional se vuelve tan importante en la vida del pequeño que le acompaña durante la mayor parte del día, lo busca cuando necesita consuelo y se vuelve imprescindible a la hora de dormir. Es algo que le brinda seguridad. Representa el apego que el bebé siente con sus padres y le ayuda a controlar la ansiedad de la separaciónetapa en la que el bebé comienza a experimentar que es un ser independiente a su madre.

El término de objeto transicional ha sido creado por el psicoanalista Donald Winnicott para definir “la primera posesión no-yo”, aquellos objetos que aparecen en una zona intermedia entre lo subjetivo y lo que se percibe de forma objetiva. No forman parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca del todo como pertenecientes a la realidad exterior.

Veamos algunas características del objeto transicional:

El niño lo elije arbitrariamente. Por más que se intente imponer un objeto determinado, es sólo el pequeño quien decide cuál es su objeto especial. No importa que sea el más bonito o el más llamativo. Por algo inexplicable es el preferido.

Tiene un olor especial. Debido a su manipulación (el bebé lo muerde, babea, arrastra, lo abraza, duerme con él) ese objeto tiene un olor particular muy especial para el bebé. Se recomienda no lavarlo para no borrar esa huella. De hacerlo, porque las condiciones sean lamentables, recomiendo hacerlo discretamente. Por experiencia propia no aconsejo que el niño vea a su peluche preferido dentro de la lavadora; para ellos es como si lo estuviésemos torturando o algo por el estilo.

Tiene que ser ese y no otro. El objeto transicional no debe cambiar a no ser que sea el bebé quien decida destituirlo como objeto especial y pasarle los poderes a otro. Aunque le compremos un muñeco exactamente igual, querrá ese que ha elegido. Mi hija pequeña tiene adoración por un bebé en especial, aunque tiene tres (todos con el cuerpo de tela, los de cuerpo duro no le gustan) tiene predilección por el primero que ya está semidestrozado y muy sucio. Aunque le han regalado otros, los nuevos han pasado a ser juguetes, pero el original es su “bebé especial”.

Es un compañero fiel. El niño no se separa de él. Lo lleva a todos lados, a la guardería, de paseo, a la cama, en el coche. Permanece siempre a la vista y al alcance del niño. No puede faltar y si se pierde, es motivo de profunda tristeza.

No todos los niños adoptan un objeto transicional en su infancia. El proceso emocional es diferente en cada niño, por eso algunos necesitan aferrarse a un objeto mientras que otros no. Para algunos, el objeto transicional es la propia madre, para otros puede ser la madre y el objeto.

Hay niños que en lugar de objetos especiales adoptan conductas especiales. A parte de los objetos, también se habla de “fenómenos transicionales”, conductas muy habituales en los niños pequeños como chuparse el pulgar, acariciarse el pelo, repetir una melodía para dormirse, pedir la mano, o como mis hijas, meter mano en la teta de mamá.

Estas conductas transicionales pueden comenzar a partir de los 4-6 meses y durar hasta los 3-4 años cuando el niño ha adquirido mayor control de los miedos de abandono, comienza a ser más independiente e inicia su vida social. Puede que use su objeto de apego de forma continuada o que recurra a él cuando atraviese por una etapa de ansiedad como el nacimiento de un hermanito, una mudanza o la separación de los padres.

En cualquier caso, que el niño adopte un objeto transicional es absolutamente normal, signo de un correcto desarrollo psíquico y no se debe interferir ante él.

En mi opinión este fenómeno nos muestra cómo los niños crean un puente entre su mundo interno, marcado por la fantasía y la imaginación, y el mundo externo, más tangible y objetivo. Observar cómo los niños interactúan con estos objetos puede brindar valiosas perspectivas sobre su desarrollo emocional, cómo manejan la separación de los cuidadores primarios y cómo establecen un sentido de seguridad en su entorno.

Además, explorar el papel que estos objetos desempeñan en la vida de los niños puede proporcionar información crucial sobre sus procesos de apego y la forma en que desarrollan la capacidad de regular sus propias emociones. En última instancia, el estudio de los objetos transicionales puede enriquecer nuestra comprensión de la infancia y de cómo los niños construyen y experimentan el mundo que los rodea.


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Bibliografia:

http://www.bebesymas.com/desarrollo/que-es-el-objeto-transicional

De Vincenzi, M., & Madrigal, M. (2022). Donald W. Winnicott: Objetos transicionales y fenómenos transicionales. Analytiké Ediciones.

Escribens, A. (2012). Los fenómenos y objetos transicionales en la reorganización perdurable del ámbito subjetivo. Revista Psicoanálisis, 31.

Winnicott, D. (1971). Objetos transicionales y fenómenos transicionales. In Realidad y juego (pp. p-17).


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